Momentos del Padre
Momentos del Padre
Este artículo está pensado para quienes gustan del cine y a la vez saben apreciar los buenos puntos que incluso las peores películas pueden tener. En particular he escogido tres filmes que de común no serían asociados pero que a mi modo de ver se tocan al incluir las tres el tema del padre. Así pues procedamos…
Momento No 1 - (Troy, 2008): Sí, esta es la película que protagonizó Brad Pitt, la parte masculina de la famosa pareja Brangeline. Sin duda es una película que entra más bien en la clasificación de para pasar el rato, y que muy bien hubiera podido llamarse Bradoya pues parece dedicada a endiosar la figura de Brad Pitt quien en esta película interpreta al feroz héroe mitológico Aquiles. Es también otro filme que toca el tema de la guerra de Troya aunque no todo el conflicto sino únicamente su décimo año. Cuenta además con la actuación de Orlando Bloom como el pusilánime y oportunista Paris a más de Eric Bana como el noble príncipe troyano Héctor, principal adversario de Aquiles. Para quienes desconocen la historia en ella Aquiles enfurecido porque se siente traicionado abandona el campo de batalla y los griegos sin su mejor guerrero empiezan a ser diezmados fácilmente. Patroclo, el amigo más querido de Aquiles decide ayudar a los griegos y se pone la armadura de Aquiles presentándose en batalla animando así a los griegos. Héctor, creyéndolo Aquiles, mata a Patroclo. Aquiles al saber de la muerte de su amigo reta a duelo a Héctor, lo asesina en frente del pueblo de Troya y de su padre el rey Príamo para luego amarrar el cadáver a su carruaje y arrastrarlo diez veces alrededor de las altas murallas de Troya para luego llevarse los restos de Héctor con la promesa de que no permitirá que se le den funerales, algo impensable para los pueblos de aquellos lugares y tiempo. Tal es la historia contada por Homero el griego a quién se atribuye el poema donde se cuenta esta historia. La película en sí tiene muy pocos buenos momentos salvo uno y es aquel que protagoniza el veterano Peter O’Toole (quien protagonizó Lawrence of Arabia) quien tiene el papel del rey Príamo quien la noche siguiente al asesinato de su hijo escondido se atreve a meterse en el campamento griego y llega hasta la tienda de Aquiles pero no para matarle. Allí el anciano se presenta ante el asesino de su hijo y besando sus manos, las manos que mataron a su primogénito, le ruega que le retorne el cadáver para darle los funerales que su hijo merecía. Aquiles tenía un corazón duro y podría haber matado al rey en esos instantes terminando así la guerra, sin embargo se conmueve ante aquel acto y recuerda a su propio padre, un anciano que nunca le volverá a ver porque es el destino de aquel joven guerrero morir antes de que la guerra de Troya termine. Aquiles entonces rompe su promesa y accede a devolver el cadáver de su enemigo. Esta escena tan difícil fue escrita literalmente hace miles de años y a pesar de ello tiene vigencia pues nos demuestra como el amor por el hijo lleva a los padres a cualquier límite pues recordemos que los griegos eran muy religiosos y creían en una vida más allá de la muerte, vida a la cual no se podía acceder si no se recibían los funerales apropiados.
Momento No 2 - (Everybody is fine, 2009): Robert De Niro protagoniza a un viudo jubilado que espera la visita de sus cuatro hijos para el día de Acción de Gracias, pero ninguno viene. Entonces es él quien decide visitarles a pesar de tener una condición cardiaca. Su viaje le lleva por buena parte de la geografía de los Estados Unidos. Uno a uno los visita y encuentra que cada uno tiene conflictos en su vida que habían evitado contarle porque tenían por costumbre hablar de estas cosas solo con su madre y temían decepcionarle pues siempre les había inculcado a ser personas exitosas. Eso y el secreto que tres de ellos tienen con relación al menor de sus hermanos. Buscándole sin éxito aquel padre sufre una crisis y debe ser internado en un hospital donde al recibir a los tres hijos que había encontrado los confronta y les pide que le confirmen la verdad que su corazón ya le hace tiempo le había revelado: que su hijo menor era quien más problemas había tenido y quién menos estuvo preparado para afrontarlos. Al escuchar cómo había muerto su hijo, el padre rompe a llorar. He visto a De Niro actuar antes y puedo decir que no le van los papeles de gracioso o de hombre común, pero en esta escena en particular es difícil no sentir lo que él siente, es casi imposible no experimentar su frustración de no poder hacer nada porque simplemente no hay amor paterno por más grande que sea, que pueda traer de vuelta a un hijo muerto.
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Escribí este artículo sobre estas tres películas que de común no tendrían ninguna conexión porque yo mismo soy un padre y por ello puedo entender que quienes escribieron estas escenas para estas películas tenían muy presente el valor de la paternidad. Tan sólo un padre que ama a sus hijos puede entender lo que yo sentí cuando vi a mi hijo por vez primera y es que no me había dado cuenta de las nubes que hasta ese entonces me cubrían: verlo fue como observar al sol abriéndose paso por entre las nubes luego de un largo y oscuro día de lluvia. Desde aquel día jamás se ha puesto el sol en el cielo de mi vida.
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